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Magritte, pintor surrealista y maestro de la imaginación

Niño traumatizado por el suicidio de su madre, Magritte desarrolló una de las obras más importantes del siglo XX. Arrullado por el impresionismo y el simbolismo, su personalidad artística se reveló con el advenimiento del dadaísmo. Clasificado entre los surrealistas, Magritte es sobre todo el pintor que mejor ha ilustrado el poder de la imaginación.

Magritte: una infancia en duelo

Magritte, cuyo verdadero nombre es René François Ghislain Magritte, es un pintor surrealista belga. Nació el 21 de noviembre de 1898 en Lessines, Bélgica. Sus padres, Leopold y Regina, trabajaban como sastres y sombrereros. La infancia de Magritte fue muy inestable. Sus padres, acorralados por las deudas, se movían incesantemente para escapar de los acreedores. Abrumado, su madre se arrojó al Sambre. Su cuerpo fue encontrado el 12 de marzo de 1912, con su camisa blanca doblada sobre su rostro. Este trágico suceso reaparece regularmente en la obra de Magritte (rostros velados).

Formación artística de Magritte

Magritte tomó su primer curso de pintura en 1910, en Chatelet. Pintó sus primeras pinturas en un estilo impresionista. En 1916, ingresó en la Academia de Bellas Artes de Bruselas. Luego tomó varios cursos con artistas de renombre, incluido el del simbolista Constant Montald. Más tarde, trabajó bajo la dirección de Pierre-Louis Flouquet, quien lo introdujo en el cubismo y el futurismo. Expuso con él en el Centre d'Art de Bruxelles en 1920. De 1921 a 1924, fue empleado como dibujante en una fábrica de papel pintado. Introducido en el medio dadaísta por los escritores Goemans y Lecomte, Magritte hizo un descubrimiento que lo molestó. La pintura La canción de amor de Giorgio De Chirico le revela la posibilidad de pintar el pensamiento. A partir de entonces, la pintura de Magritte jugará con la percepción del espectador, con la emoción que despierta la brecha entre un objeto y su representación.

Magritte y el surrealismo

En Bruselas, Magritte colaboró con escritores, músicos y pintores que ahora se consideran surrealistas. Su primera pintura atribuida a este movimiento data de 1926 (El jockey perdido). Una gran exposición le fue dedicada en 1928, en la galería L'Epoque (Bruselas). En ese momento, Magritte era mejor conocido por sus carteles, que le proporcionaban la mayor parte de sus ingresos. En París, donde vivió de 1927 a 1930, también se codeó con los surrealistas, especialmente André Breton, Paul Eluard, Salvador Dalí y Max Ernst. Fue allí donde pintó su pintura más famosa, La traición de las imágenes (Esto no es una pipa). La crisis de 1929 le hizo perder la mayoría de sus contratos de cartel, y regresó a Bruselas. Vivió gracias a contratos publicitarios, de 1931 a 1936, continuando en paralelo su obra pictórica. Expuso en Bruselas en 1931, luego en 1933. En 1936, su fama se hizo internacional gracias a una exposición en Nueva York (Julien Levy Gallery), luego en Londres en 1938 (London Gallery).

Los períodos Renoir y Vache de Magritte

Entre 1943 y 1945, Magritte volvió a la técnica impresionista. Hablamos del período Renoir, o "a pleno sol". Su pintura fue reconocida y se publicaron libros sobre su obra. En 1948, pasó por un período llamado Vache, durante el cual pintó alrededor de cuarenta pinturas en colores chillones. En 1954, en Bruselas, una exposición retrospectiva recorre su obra. Pero son sobre todo los coleccionistas estadounidenses los que asegurarán el éxito internacional de Magritte. En 1965, inauguró su propia retrospectiva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Murió en su casa el 15 de agosto de 1967 de cáncer.