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Talla de piedra: las herramientas

La escultura es una forma de arte que ha existido desde la antigüedad, ya sea en madera o piedra. Ya en el Paleolítico, el hombre tuvo la idea de usar pedernal, una piedra que puede producir fuego pero que es muy afilada, sobre piedra más frágil para hacer sus propias herramientas de supervivencia. También lo usó para fines más estéticos y decorativos. Hoy en día, la escultura está en constante evolución y uno de los factores determinantes para su éxito es equiparse con herramientas de buena calidad. El uso de este último también dependerá en gran medida del tipo de escultura que se realizará. Hay dos tipos de esculturas factibles: escultura de corte directo o "panorama" y escultura de abrasión. Las herramientas de trabajo correspondientes a estos modos de escultura son diferentes en forma, tamaño y función. Especialmente para la escultura de corte directo, las herramientas necesarias son la púa, las masas y las masajuelas, la gradina, el boucharde, la máquina de discos, la punta, el cincel y la cuchilla. Para la abrasión, se requieren polvos abrasivos, limas y ralladores, así como pulido y brillo. Tampoco debemos olvidar las herramientas protectoras, como gafas especiales para proteger los ojos de pequeños proyectiles de piedra, o una máscara especial para preservar el tracto respiratorio de diminutas partículas polvorientas de piedra. Tampoco se descuidará el cabello, al igual que los oídos que sufrirán de exceso de sonido durante la operación. Todas las herramientas necesarias deben estar presentes para obtener un resultado de calidad óptima. Si entramos en la definición de herramientas, la púa es por ejemplo una especie de martillo, apuntado a ambos lados. Está diseñado para realizar trabajos estructurales como una ablación bastante consistente de piedra. Las masas y masillas son idénticas a los martillos y son inseparables de las espigas, tijeras y escalones. Estos últimos se asemejan a tallos muy rígidos, cuya punta está provista de una sección plana almenada. La gradina puede tener la forma de una "gradina de dientes planos", similar a un cincel o una "gradina de dientes puntiagudos". Es ideal para extracciones bastante precisas. El boucharde es una herramienta similar a una masa, excepto que tiene pequeñas espigas a nivel de las dos superficies en contacto con la piedra. Se utiliza en el aplanamiento y nivelación de la superficie de piedra. En cuanto a la máquina de discos, es una máquina diseñada para cortar. Debe usarse con habilidad, ya que este equipo es particularmente peligroso y muy ruidoso. Rara vez se utiliza en escultura, pero es esencial para un resultado perfecto. En cuanto a la punta, como su nombre indica, se trata de un tallo puntiagudo de sección octogonal de unos veinte centímetros, diseñado para martillar y pinchar la piedra. El cincel del que estamos hablando aquí no es el mismo cincel cotidiano, es una varilla de punta plana que tiene un borde recto y uniforme. Sirve para perfeccionar la acción que realiza la gradina. La hoja forma un cuchillo especial que se utiliza para trabajar con piedras más suaves. Para el tallado abrasivo, que es más delicado que el de corte directo, las herramientas son menos voluminosas pero igual de importantes, como limas y ralladores. Estos materiales contribuyen a la realización de los "efectos de los materiales" sobre piedras bastante blandas, ideales para este tipo de escultura. Como su nombre ya lo menciona, los polvos abrasivos son polvos para frotar sobre la piedra para lograr un efecto "pulido". Juegan un papel muy importante en la correcta presentación de las esculturas. Para pulir y brillar, hoy en día existen múltiples composiciones químicas para tener el resultado deseado. El ácido oxálico y sus derivados, la olla de hojalata considerada peligrosa o encáustica, se utilizan entre otros unánimemente para tener un brillo brillante. Asimismo, para que la escultura sea de una calidad impecable, sería preferible tener a su disposición las herramientas necesarias y adecuadas. Todo esto para imitar el concepto de un talentoso escultor del siglo XVII, Miguel Ángel, quien dijo: "En escultura, la imagen ya está presente en el bloque inicial de piedra en bruto, solo basta con eliminar bien lo que excede".